Si abriste alguna vez ChatGPT, le pediste que escribiera algo “en tu estilo” y el resultado te sonó genérico, sabés de qué te hablo. Probaste con más contexto, probaste con ejemplos, probaste pidiéndole que “sonara más como vos”. Y el output mejoró un poco, pero seguía teniendo esa marca de IA que no te sacabas de encima.
Eso es lo que sale por defecto. Acá un fragmento que la IA generaría si le pidiera “escribí un párrafo sobre cómo usar IA para hacer contenido para mi marca”:
“La inteligencia artificial es una herramienta poderosa que está transformando la forma en que creamos contenido. Con las técnicas adecuadas, podés aprovechar al máximo su potencial para potenciar tu marca personal y conectar con tu audiencia. Lo importante es entender que la IA no reemplaza tu creatividad, sino que la complementa. En este artículo te voy a mostrar cómo dar tus primeros pasos.”
Eso suena a cualquiera. A nadie en particular. Es exactamente el problema.
Lo que voy a contarte en este artículo es lo que cambió cuando dejé de tratar a la IA como un escritor al que le pido cosas, y empecé a tratarla como una imprenta a la que le tengo que pasar los moldes correctos. Los moldes en este caso son dos archivos: voz-fernando.md y audiencia-fernando.md
Al final de este artículo te vas a llevar seis cosas concretas:
- mis dos archivos reales (el de mi voz y el de mi audiencia) para que veas cómo se ven
- las dos plantillas vacías para que armes los tuyos
- y dos prompts que te guían en el llenado. Uno te entrevista para extraer tu voz a partir de tu material crudo (chats viejos, mails, posts, lo que tengas). El otro te ayuda a definir a tu audiencia con concreción operable.
Al final te explico cómo usar todo eso.
El problema:
Cuando le pedís a la IA que escriba “como vos” o “para tu audiencia”, el modelo no tiene ni idea de qué significa eso. No te conoce, no sabe a quién le hablás. Lo único que tiene son los datos genéricos con los que fue entrenado: millones de textos promedio. Entonces produce el promedio de todos esos textos.
Eso es lo que te genera la frustración: ChatGPT “no te entiende”, “no captura tu tono”. Y no es por culpa del modelo. Es porque vos no le diste el material para entenderte. Le pediste un resultado sin pasarle los inputs.
Hay dos inputs específicos que casi nadie le pasa al modelo, y que son los que separan un texto que suena a alguien específico de un texto que suena a cualquiera:
-
Cómo escribís vos. No “soy informal” ni “tono amigable”. Algo mucho más concreto: qué construcciones usás, qué palabras evitás, cómo estructurás tus oraciones, qué cierres preferís.
-
A quién le hablás. No “emprendedores” ni “profesionales”. Algo mucho más afilado: qué frases dice esa persona, qué la frustra, qué la hace cerrar un artículo a los 10 segundos, qué objeciones pone.
Sin esos dos inputs, la IA es promedio. Con esos dos inputs, tiene marco.
Cómo lo armé:
Empecé hace unas semanas tratando de generar contenido en mi voz, y todos los outputs me sonaban a IA. Probé de todo: ejemplos, contexto extenso, instrucciones detalladas. Mejoraba un poco pero nunca era suficiente. La cosa cambió cuando me cayó la ficha de que no era falta de técnica, era falta de inputs estructurados.
Pero esto no me cayó de una. Vino en dos etapas, y la segunda etapa me cayó hoy, mientras estoy escribiendo este mismo artículo.
Primer movimiento: armé el archivo de voz.
No me senté a leer mis textos viejos y anotar patrones a mano. Lo que hice fue armar un prompt distinto, un prompt de experto en lingüística (que te voy a pasar) y pasarle todo el material crudo que tenía a mano: conversaciones de WhatsApp viejas, mails que mandé, drafts de cosas que escribí, e incluso el historial entero de mis conversaciones con Claude (uso mucho Claude para pensar, así que ahí hay un montón de cosas escritas por mí en modo natural).
El prompt del lingüista analizó todo ese material y extrajo patrones: construcciones que repito, palabras que evito, cómo cierro un párrafo, cómo abro un argumento, qué tipo de ironía uso, cómo manejo el énfasis. Después el mismo prompt me fue guiando para completar el archivo de voz con todo eso ordenado.
El archivo terminó teniendo varias secciones:
- Patrones de escritura observables. Reglas que aparecen consistentes en mis textos. Por ejemplo, “asimetría rítmica: mezclo frases largas con cortas de remate” o “reconozco el costado opuesto antes de afirmar lo mío”.
- Antipatrones. Cosas que un sistema generador podría producir y que delatan que no soy yo. Por ejemplo, “frases cortas percusivas en serie tipo ‘lo vi. lo entendí. lo cambié.’ no son mi voz”.
- Decisión de tildes. Si tildo todo o uso modo oralidad sostenida sin tildes.
- Ejemplos canónicos. Treinta fragmentos textuales reales míos, cada uno con una línea de contexto funcional. Esto es lo que más le sirve al modelo. No las reglas, los ejemplos.
Lo probé. Los outputs mejoraron muchísimo. Pero todavía algo sonaba vacío. Era mejor, sonaba más a mí, pero faltaba algo que no podía nombrar.
Segundo movimiento, que me cayó hoy:
Hoy, escribiendo este artículo, entendí qué era. El archivo de voz tenía mi estructura narrativa, mi forma de escribir, mis palabras. Pero no le estaba hablando a nadie. Cuando le pasaba el archivo a la IA y le pedía que escribiera, escribía con mi estructura, pero en el vacío. No había un interlocutor concreto del otro lado. Por eso sonaba a hueco.
Entonces armé el archivo de audiencia. Lo armé en conversación con Claude, describiendo a la persona a la que le hablo: qué edad tiene, qué la frustra concretamente, qué frases dice, qué descarta automáticamente, qué la hace prestar atención. No “mi target”, una persona específica con cara, con concreción operable.
El archivo terminó teniendo estas secciones:
- Quién es. Demografía mínima necesaria: edad, ubicación, trabajo, formación.
- Su frustración central. Qué le duele, con concreción. No “siente que está atrás”, sino algo específico tipo “estudió mucho, hizo carrera, ve a gente de 20 años ganando más que él”.
- Su aspiración positiva. Qué SÍ quiere. La mayoría de los comunicadores asume mal esta parte.
- Variantes del perfil. Dos personas con la misma demografía pueden tener actitudes distintas. En mi caso, distingo entre el que se siente atrás y resignado, y el que cree que sabe pero todavía no se metió en serio.
- Cómo decide en quién confiar. Señales de descarte (rechaza automáticamente) y señales de confianza (le hacen prestar atención).
- Cómo habla. Frases exactas que dice o piensa.
Hoy probé pasar los DOS archivos juntos como input a un mismo chat, y ahí recién cambió todo. Lo que estás leyendo es el primer artículo que sale con el sistema completo.
Lo que pasa cuando pasás esos dos archivos como input:
El modelo deja de generar el promedio. Tiene marco para generar lo específico. Sabe cómo estructurar las oraciones (voz), qué cuestiones tocar y cuáles no (audiencia), qué palabras te sirven y cuáles te delatan.
No te puedo demostrar que este artículo suena a mí, no me conocés. Pero te puedo dar dos pistas concretas.
Primero, lo que estás leyendo no es lo que generaría Claude por defecto sobre este tema. Acordate del fragmento genérico de arriba. Esos dos textos son sobre lo mismo. Uno suena a IA, el otro no. La diferencia no es el modelo, son los inputs.
Segundo, hay marcas mías que vas a empezar a notar si volvés a leer mis cosas. No abro con “imaginate que”, no cierro con preguntas retóricas, no uso adjetivos infladores. Y uso construcciones específicas que cualquiera que me conozca te puede identificar. Esas marcas no las inventé hoy, siempre escribí así. Lo que cambió es que ahora la IA las respeta.
Una aclaración antes de seguir:
Esto no se reemplaza con un prompt mejor. Probé. Probé promptear con detalle extremo, con instrucciones largas, con cadenas de pensamiento. Mejoraba pero no era esto. La diferencia entre prompts y archivos como input es que el archivo es persistente, denso y referenciable. El prompt es efímero y siempre incompleto.
Y otra cosa: esto no es “mi receta personal” que te paso para que copies. El archivo de mi voz no te sirve a vos. Lo que te sirve es la ESTRUCTURA, llenada con los datos tuyos o de la marca que estés representando. Por eso este sistema es replicable. Cambiás la voz, cambiás la audiencia, el sistema sigue funcionando.
Si querés probarlo, esto es lo que vas a hacer:
Te paso seis archivos: mis dos reales (voz y audiencia), las dos plantillas vacías para que armes los tuyos, y dos prompts (uno para extraer tu voz, uno para definir tu audiencia).
Cómo usarlos:
Chat 1 de Claude: abrí un chat nuevo. Adjuntá mi archivo de voz como referencia (para que veas el formato lleno) y la plantilla vacía del archivo de voz. Después pegá el prompt del lingüista en ese chat y empezá a pasarle tu material crudo: chats viejos, mails, posts, lo que tengas escrito en modo natural. El prompt va a analizar todo eso, extraer tus patrones de escritura, y guiarte para completar la plantilla.
Chat 2 separado: abrí OTRO chat distinto, no el mismo. Adjuntá mi archivo de audiencia y la plantilla vacía del archivo de audiencia. Pegá el prompt de audiencia. Este prompt no te pide material crudo, te va a ir haciendo preguntas para que definas a tu interlocutor con la concreción que necesita.
Importante: dos chats distintos, no uno solo con todo mezclado. Cada archivo se construye en su chat propio porque las preguntas son diferentes y el contexto se enrarece si los mezclás.
Chat 3 separado: una vez tengas los 2 archivos completos (no busques la perfección, “suficientemente completos” está bien para probar) abrí un 3er chat, adjuntale los 2 archivos y pegale esto a ver qué sale:
“Elegí una frustración o miedo concreto del archivo de audiencia y escribí un artículo de blog de ~700 palabras dirigido a esa audiencia. Aplicá los patrones del archivo de voz y evitá los antipatrones del mismo archivo. Empezá directamente con el primer párrafo del artículo, sin preámbulos.”
Los seis archivos los tenés acá abajo, listos para bajar. No vendo nada, no hay newsletter, no hay funnel. Te paso el material, lo usás, listo.
Una observación final:
Cuando empecé esto, pensaba que el problema era que no sabía usar bien la IA. Tenía la sensación de que había una técnica que me estaba perdiendo. Y la hay, pero no es lo que pensaba. La técnica es darle al modelo el material para entender qué te hace específico. No es un prompt mágico, es laburo previo de documentación de algo que ya estaba en vos.
Cuando le pasás eso al modelo, dejás de pelearte con la herramienta, y la IA empieza a hacer lo que querías que hiciera desde el principio.
Otra cosa: esto no lo logré viendo 2 videos de YouTube ni escribiendo 3 o 4 prompts en unas horas. Fueron semanas de romperme la cabeza investigando, probando, fallando y frustrándome. No te comas el chamuyo de que “con un prompt” podés crear 100 artículos en 2 días y volverte millonario. No funciona así. Separá el ruido de la señal, apagá las redes de a ratos, sino te vas a volver loco.
Un abrazo.